El título de este artículo me lo he tomado prestado, cambiando una
palabra, de Madame Roland, revolucionaria francesa, quien, como muchos otros
líderes de la Revolución, fue víctima del Reino del Terror. El 8 de noviembre
de 1793 fue conducida a la guillotina. Antes de colocar su cabeza bajo la
cuchilla, se inclinó ante la estatua de la Libertad situada en la Plaza de la
Revolución, (hoy llamada Plaza de la Concordia), y exclamó, "¡Oh,
Libertad!, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!" (David Mandel).
Mi Enfoque #404, 25 de febrero, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com
Hay dos casos en el mundo islámico de hoy, que muestran como
países, donde imperan el fanatismo y la intolerancia, son capaces de realizar
actos que en una sociedad democrática y liberal serían calificados de crímenes.
Pena de muerte por
apostasía
En Irán, donde la secta islámica predominante es la Shiita,
un pastor cristiano, Yousef Nadakhani, ha sido condenado a la pena de muerte
por haber renunciado a su fe islámica, y convertido a si mismo y a otros al
cristianismo. El gobierno de Irán ha ofrecido ser clemente si abjura del
cristianismo. Su problema comenzó en el año 2009 cuando descubrió que sus hijos
estaban obligados en la escuela a estudiar el Corán. Nadakhani fue a la escuela
y protestó contra esa obligación, argumentando que la constitución de Irán
protege la libertad religiosa. Las autoridades escolares lo denunciaron a la
policía, que lo arrestó, acusado de "protestar". En el año 2010 fue
juzgado por "apóstata", declarado culpable y sentenciado a morir en
la horca. En respuesta a protestas internacionales el gobierno de Irán declaró
que la pena de muerte le había sido impuesta a Nadakhani, no por apostata,
"porque el régimen respeta la liberta de religión, sino por violador,
corrupto, y sionista". (La sentencia de la Corte Suprema de Irán
especifica que la sentencia es por ser apostata y convertir musulmanes al cristianismo.
No menciona violaciones ni otros crímenes).
Pena de muerte por
blasfemia
Arabia Saudita, al igual que el 90% de lo islámicos del
mundo, pertenece a la secta Sunni, pero su extremismo no tiene nada que
envidiar al de los shiitas de Irán. Un joven periodista de 23 años de edad,
Hamza Kashgari, escribió tres diálogos imaginarios en su página Twitter, en
Internet, en los cuales él le dirigía la palabra a Mahoma. En el primero
escribió "eres mi inspiración, pero no gusta el halo de divinidad alrededor
tuyo y no rezaré por ti". En el segundo dijo, "Amo algunos aspectos
tuyos, odio otros, y muchos no logro entender". En el tercero y último
escribió, "En tu cumpleaños no me inclinaré a ti, no besaré tu mano, pero,
de igual a igual te sonreiré como tu me sonríes, hablaré contigo como a un
amigo, pero no más que eso". La reacción fue inmediata. 30,000 tweets lo
acusaron de blasfemo y lo amenazaron. Él borró sus tweets y pidió disculpas. No
le ayudó. Los "ofendidos" abrieron una pagina en Facebook, llamada,
"El pueblo saudita exige la ejecución de Hamza Kashgari", que pronto
tuvo más de 20,000 adherentes. El rey Abdullah ordenó su arrestó. Kashgari
trató de huir a Nueva Zelanda, pero, en el camino, fue detenido en Malasia, que
lo deportó de regreso a Arabia Saudita, donde lo juzgarán por blasfemo,
"crimen" que se paga con la decapitación.
Mientras tanto, en
los Estados Unidos
Hace unos días, la Asamblea General de la Iglesia
Presbiteriana de los Estados Unidos, (organización que cuenta con 2.300.000
miembros), votó a favor de retirar sus inversiones de tres compañías,
Caterpillar, Motorola y Hewlett Packard, "hasta que cesen de beneficiarse
de actividades no pacificas en Israel-Palestina". La Asamblea acusó a las
tres compañías de "participar en la ocupación israelí de la Ribera
Occidental, construir la Barrera de Separación entre Israel y los territorios
palestinos, destruir hogares palestinos, caminos y campos para facilitar la
construcción de asentamientos israelíes". No mencionaron la ráfaga de
cohetes que los palestinos de Gaza continúan disparando, la glorificación de
terroristas asesinos, la demonización de Israel y de los judíos, la persecución
de coptos cristianos en Egipto, la emigración de cristianos de los territorios
palestinos. También olvidaron criticar a Irán por haber condenado a muerte a un
pastor cristiano.
Comencé este artículo citando una frase famosa, a la cual
cambié una palabra, y lo termino citando otra frase, a la cual quiero cambiar
dos palabras. Samuel Johnson, la más importante personalidad literaria de la
Gran Bretaña en el siglo 18, dijo "Patriotismo es el último refugio del
canalla". Mi versión: "Religión es el último refugio del
hipócrita".
MURTAD, la acusación mas grave. Estos tíos no respetan ni sus propias leyes y miente con todo el descaro del mundo TAQIYYA. No los quiero ni en pintura. Matones y mentirosos de oficio, por ley, protegidos y amparados por sus leyes religiosas. Son el gran peligro de hoy día junto con los chinos.
ResponderSuprimirSaluditos.