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| Yo no me metería con ellas... |
lavoz.com.ar
21/01/2012
Jerusalén. Cantar o bailar son las últimas armas de las mujeres en Israel. Así desafían a los ultraortodoxos radicales que se lo prohíben porque afirman que va en contra de la ley judía. Reclaman sus derechos frente a una comunidad que las excluye y quiere borrarlas de los espacios públicos.
La sociedad israelí comienza a centrarse en sus problemas internos. Con las negociaciones árabe-israelíes estancadas y sin conflictos bélicos activos sobre los que proyectar la atención nacional, los israelíes giran la cabeza hacia lo que hasta ahora no quisieron ver: el enorme poder adquirido por la incómoda comunidad ultraortodoxa, integrada en el complejo entramado político del país y ávida de imponer sus férreos códigos a los sectores más moderados de una sociedad segregada.
La brecha entre religiosos y laicos es profunda. Unos y otros enarbolan consignas sobre cuál debe ser el espacio público otorgado a las mujeres. Muchas se sienten cada vez más acorraladas por el empuje del radicalismo religioso de los ultraortodoxos, que pretenden controlar su forma de vestir, el lugar de la calle por donde caminan o si cantan o bailan en lugares públicos o bodas. Incluso estas cuestiones se debaten con una curiosa arrogancia política.
En el Parlamento, la actual jefa de la oposición, Tzipi Livni, llegó a decir: “Parece imposible que en pleno siglo 21, en Israel estemos aún discutiendo en qué lugar de un ómnibus tiene que sentarse una mujer por el mero hecho de serlo”.
Contrastes. Es sorprendente que esto suceda en el mismo país que hasta hace muy poco solía definirse como la “única democracia de Medio Oriente” la nación con mayor número de empresas de alta tecnología por habitante o el país cuyas universidades siempre aparecen en la lista de las 10 mejores del mundo.
En contraste, es el único Estado occidental donde una pediatra no recogía un premio hace unos meses en un centro universitario por el único motivo de su género: tuvo que observar cómo lo hacía su marido, coautor del trabajo galardonado, porque así lo requería el protocolo del evento, presidido por un ultraconservador ministro de Educación.
Más recientemente, un grupo de jóvenes extremistas religiosos escupía a una niña de ocho años por no ir vestida de acuerdo a sus cánones estéticos..
“Es el extremismo más exacerbado, pero está pasando en Jerusalén y en Israel”, asegura Uri Ayalon, un rabino liberal y uno de los fundadores de Yerushalmin, grupo integrado por religiosos y laicos, que esta semana organizaba en pleno centro comercial de Jerusalén una coreografía con 100 mujeres.
Así quisieron llamar la atención sobre la creciente segregación de género en la ciudad. “Vinimos para decir que estamos aquí y que no nos vamos a callar”, decía Inbar Atmon, otra de las organizadoras.
Con la música y el baile como únicas armas, estas mujeres desafiaban comportamientos como el de los nueve soldados que en septiembre se negaron a permanecer en un programa de entrenamiento porque durante su ejecución algunas mujeres cantaban, lo que, según ellos, contradecía la Torá.
Por el mismo motivo dimitía hace unos días el rabino jefe de la fuerza aérea israelí tras una orden dada por el jefe de las fuerzas armadas, Benny Gantz, que obligaba a los soldados religiosos a acudir a todos los actos oficiales sin importar si las mujeres cantaban o pronunciaban discursos.
Varias decenas de jóvenes religiosos ya amenazaron con no alistarse en el ejército hasta que se resuelva esta situación, una amenaza intolerable para gran parte de la vieja guardia del ejército, curtida en los principios del nacionalismo laico, el mismo sobre el que se fundó en 1948 el Estado de Israel.
Fuente: http://www.lavoz.com.ar/noticias/mundo/mujeres-israelies-se-rebelan-ante-avance-ultraortodoxo
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Detienen a tres judíos ultraortodoxos tras tirar piedras a una mujer en Beit Shemesh
EL MUNDO | Jerusalén
Martes 24/01/2012
La ciudad de Beit Shemesh, situada el oeste de Jerusalén, vuelve a convertirse este martes en escenario de violencia entre la policía y los grupos ultraortodoxos. Un contexto que en los últimos meses ha provocado el incremento de la tensión en la sociedad.
En esta ocasión, la víctima ha sido Natalie, de 27 años. Aún en estado de shock, la joven ha declarado esta tarde que fue insultada y agredida por intentar colocar un póster de publicidad en un barrio ultraortodoxo de la ciudad de Beit Shemesh, según informa Sal Emergui.
"Nunca me había pasado esto. Nunca imaginé que judíos quisieran agredir a una judía. He pasado mucho miedo esperando la llegada de la policía y lo que tengo claro es que no volveré a ese barrio", dijo la joven israelí a los medios locales.
El alcalde, el ultraortodoxo Moshe Abutbul ha condenado el ataque: "Es una acción lamentable y censurable. La Policía y la Justicia deben ocuparse de estos extremistas".
Estricta segregación social
"Conducía cuando fue rodeada por un grupo de hombres ultraortodoxos. Tres de ellos la increparon con piedras y le provocaron heridas en la cabeza", declaró el portavoz de la policía nacional, Micky Rosenfeld.
"Le pincharon los neumáticos y le robaron la llave de su vehículo; de momento hemos detenido a tres sospechosos", informó Rosenfeld.
Estos grupos radicales no desisten en la idea de que tiene que existir una estricta segregación social entre hombres y mujeres en sus barrios y espacios que suelen usar como determinados autobuses.
Miles de israelíes salieron hace menos de un mes, el 27 de diciembre, a las calles de esta ciudad para manifestarse contra la exclusión hacia las mujeres.
Un levantamiento popular que surgió tras los diversos sucesos en los que varias de ellas fueron discriminadas y agredidas en actos públicos y autobuses por la comunidad ultraortodoxa.
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/24/internacional/1327420281.html

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