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| El fanatismo creciente en
Beit Shemesh contemplado por un niño sonriente y feliz |
Un centenar de
extremistas ultraortodoxos acorralan
desde hace semanas a las niñas y las mujeres de un colegio aledaño a sus
viviendas por considerar que visten de forma indecente.
28 Diciembre 2011
JERUSALÉN, ISRAEL.- “Quien
le escupa a una niña porque no le gusta cómo viste tiene que ir a la cárcel”,
afirma tajante Joshua, un joven rabino de Jerusalén que decidió acudir ayer por
la tarde a la llamada de varios grupos seculares israelíes a través de una red
social que convocaba una manifestación para denunciar el fanatismo creciente en
Beit Shemesh, pequeña ciudad cercana a Jerusalén, donde menos de un
centenar de extremistas ultraortodoxos
acorralan desde hace semanas a las niñas y las mujeres de un colegio aledaño a
sus viviendas por considerar que visten de forma indecente (o lo que
es lo mismo, dejando al descubierto partes de su cuerpo como antebrazos o
rodillas).
El epicentro de la
manifestación se desarrolla en una plaza situada en el espacio de un triángulo
donde confluyen tres pequeños barrios de comunidades religiosas distintas, cada
uno con sus cánones y normas. “Es un polvorín de problemas desde hace mucho
tiempo”, afirma Ilan Haber, un ciudadano de Beit Shemesh que se define a sí
mismo como toránico, una de las comunidades que vive en uno de los tres
vértices.
“Por ejemplo seguimos los
preceptos de la Torá, como respetar el shabat (día festivo para los judíos),
pero trabajamos y vamos incluso a universidades laicas”, dos tareas prohibidas
para sus radicales vecinos de enfrente, para quienes no debería existir ni un
gobierno ni un Estado hasta la llegada del Mesías.
“En Mea Sharim (el barrio
de los ultraortodoxos de Jerusalén)
pueden hacer lo que quieran, es su gueto, pero no pueden hacerlo en todo el
país”, se queja Liav Hen, una joven llegada desde Tel Aviv que condena la
creciente discriminación impuesta por la comunidad religiosa más radical de
esta ciudad, que incluye la segregación de sexos en calles, colegios y lugares
públicos.
Horas antes de la
manifestación el presidente de Israel, Simón Peres, llamó a la ciudadanía -“religiosos, seculares y tradicionalistas”- a defender la naturaleza plural
del Estado “frente a un pequeño grupo que compromete la solidaridad de la
nación”.
+
Israel se indigna contra el extremismo en casa
La policía tuvo que
ponerle freno a las aspiraciones de los extremistas de la comunidad ultraortodoxa de segregar a hombres y mujeres en espacios
públicos.
BBC Mundo
Martes, 27 de diciembre
de 2011
Con los años han crecido
las tensiones entre ultraortodoxos
y seculares por la imposición de normas religiosas en espacios públicos.
La sociedad y los medios
de comunicación israelíes han puesto el foco en los últimos días sobre la
tensión generada por el ala más extremista de los judíos ultraortodoxos, un grupo pequeño pero que quiere imponer sus
rígidas normas de vida en los espacios públicos.
La creciente polémica se
tradujo este martes en grandes manifestaciones de miles de israelíes contra las
actitudes de los ultraortodoxos.
El desencadenante fue la
difusión de la entrevista a una niña de 8 años que denunció acoso por parte de
este grupo en la ciudad de Beit Shemesh, cerca de Jerusalén, la misma que fue
escenario el martes de las protestas contra los ultraortodoxos.
La situación no es nueva.
Desde hace años se producen enfrentamientos entre la policía y un grupo de ultraortodoxos que intentan separar a
hombres y mujeres en espacios públicos.
Su intención es que ellas
caminen por distintos lugares, no compartan el transporte público y se vistan
de acuerdo con su estricto criterio.
"Hablando con la
gente aquí aseguran sentir que hay una creciente tensión religiosa dentro de la
comunidad judía en Israel", explica Jon Donnison de la BBC.
Pero la polémica de estos
días se inició tras la emisión de una entrevista a la pequeña Naama Margolese.
La niña aseguró tener miedo de caminar hasta su escuela por la posibilidad de
que ultraortodoxos le gritasen.
Utilizar un reproductor alternativo
"Se vieron imágenes
en televisión de niñas de hasta 8 años a las que se llamaba prostitutas y eso
fue un shock para muchos israelíes", relata Donnison.
Un canal local envió a un
grupo de periodistas a Beit Shemesh para seguir el desarrollo de los
acontecimientos, pero fueron atacados con piedras, según las denuncias.
Y el lunes se había
producido también un enfrentamiento entre la policía y los extremistas ultraortodoxos.
Choques con la policía
Las fuerzas del orden
intentaron quitar un cartel que obligaba a las mujeres a caminar por una vereda distinta a la de los hombres. Todo acabó con un agente levemente
herido y varios ultraortodoxos
detenidos.
Los ultraortodoxos representan el 10% de la población israelí, aunque
en 20 años se proyecta que se duplicará este porcentaje por la alta tasa de
natalidad que tienen. Pero nuestro corresponsal aclara que no todos ellos están
de acuerdo con la posición que ha generado la polémica. "Es una minoría
dentro de los ultraortodoxos",
explica Donnison.
La reacción por estas
actitudes hacia mujeres y niños se suma a un descontento creciente de la
sociedad israelí hacia los ultraortodoxos.
"Muchos israelíes sienten resentimiento porque muchos no trabajan, no
hacen el servicio militar, son subsidiados para realizar sus estudios
religiosos", según el periodista de la BBC. "Lo cual es bastante
irritante para el contribuyente israelí", añade.
Condena
La policía tuvo que
ponerle freno a las aspiraciones de los extremistas de la comunidad ultraortodoxa de segregar a hombres y mujeres en espacios
públicos.
La clase política fue
casi unánime en su condena a las intenciones de separar a hombres y mujeres así
como al hostigamiento de las menores que asisten a la escuela. De hecho han
mostrado apoyo a la protesta del martes.
"Peleamos por el
alma de la nación y la esencia del estado", expresó el presidente Shimon
Peres. En el mismo sentido se manifestó el primer ministro, Benjamin Netanyahu,
quien aseguró que la policía "está actuando y actuará para arrestar y
detener a quienes escupan, acosen o levanten la mano contra las mujeres".
Rabinos ultraortodoxos también condenaron los
hechos denunciados y aseguraron que se trata de minorías dentro de la
comunidad. Sin embargo, más allá de que el número de hostigadores sea pequeño
con respecto a la totalidad -ya sea de la población o de los ultraortodoxos en particular-, el
problema no parece serlo.
Según en el diario Haaretz
los propios ultraortodoxos están
preocupados por las actitudes de los calificados de extremistas y se han
acercado a los medios de comunicación para pedir ayuda. Muchos lo han hecho en
forma anónima por temor.
Buscan la ayuda de los
medios de prensa seculares para poder "deshacerse de los
extremistas". Piensan que cuanta mayor presión externa logren más acción
del gobierno y la policía habrá contra ellos, según el medio israelí.

Los extremistas son igual de cretinos sean de donde sean y defiendan lo que defiendan. Por otra parte no se porque el resto de la sociedad Israelí tiene que pagarles la vida de vagos que llevan. Que se ganen su propio sustento.
ResponderSuprimirSaluditos.