El fin de Israel no
significaría el fin de nuestros problemas con el islamismo, sino apenas el
comienzo. Significaría el comienzo de la batalla final por el dominio del
Mundo. Si ellos pueden conquistar Israel, podrán conquistar el resto del mundo.
Discurso de
Geert Wilders, diputado del parlamento holandés
Dentro de una generación
o dos, EEUU se habrá de preguntar: ¿Quién perdió Europa? He aquí el discurso
pronunciado por Geert Wilders, del Partido para la Libertad, Holanda,
pronunciado en el Hotel Four Seasons de New York al presentar una Alianza de
Patriotas y anunciar la Conferencia para Enfrentar el Yihad en Jerusalén.
14.11.2010
Estimados amigos. Les
agradezco mucho el haberme invitado. He venido a EEUU con una misión. No todo
anda bien en el Viejo Mundo. Existe un tremendo peligro acechando. Y es muy
difícil ser optimista. Es muy posible que ya estemos transitando las últimas
etapas de la Islamización de Europa.
Esto ya no es solamente
un peligro claro y actual para el futuro de Europa en sí, sino una amenaza a
América y a la mera supervivencia de todo el mundo Occidental. Estados Unidos
es el último bastión de la civilización Occidental, enfrentando a una Europa
islámica.
En primer lugar les
describiré la situación en tierras de Europa misma. Y luego, les diré algunas
cosas sobre Islam. Y para cerrar les contaré sobre una reunión realizada en
Jerusalén.
La Europa que Uds.
conocen está cambiando. Probablemente, Uds. ya hayan visto los hitos. Pero en
todas estas ciudades, a veces, a apenas unas pocas cuadras del destino que
llevan Uds. como turistas, existe otro mundo. Es el mundo de la sociedad
paralela que ha creado la migración masiva musulmana.
A través de toda Europa
está surgiendo una nueva realidad: barrios enteros de musulmanes donde
poquísimos personas nativas residen o ni siquiera son vistas. Y en el caso de
serlo o estarlo, muy posiblemente se arrepientan. Esto se aplica también a la
policía.
Es el mundo de las
cabezas envueltas en pañuelos, donde las mujeres caminan enfundadas en capas
que deforman sus figuras, empujando cochecitos de bebés y llevando otros niños
de la mano. Sus esposos, o si Uds. Prefieren “sus amos”, caminan por delante a
unos tres pasos de distancia. Hay mezquitas en prácticamente cada esquina. Los
negocios muestran carteles escritos en letras que no puedo leer.
Por ningún lado podrán
ver que se esté desarrollando alguna actividad económica. Estos son los guetos
musulmanes controlados por fanáticos religiosos.
Estos son los barrios
musulmanes, y están surgiendo en todas las ciudades de Europa como si fuesen
hongos. Estos son los bloques de edificios construidos de tal forma que puedan
ser territorialmente controlados en grandes porciones de Europa, calle por
calle, barrio por barrio, ciudad por ciudad.
A través de toda Europa
hay ahora miles de mezquitas. Cuentan con congregaciones mucho más grandes de
las que tiene otras iglesias. Y en cada ciudad Europea ya existen planos para
la construcción de “súper mezquitas” que no harán sino convertir en pigmeos a
todas las otras iglesias de la región. No cabe duda, el mensaje es: NOSOTROS
REINAMOS.
Muchas ciudades Europeas
ya tienen una cuarta parte de su población que es musulmana; tomen como ejemplo
a Ámsterdam, Marsella y Malmo en Suecia. En muchas ciudades la mayoría de la
población menor de 18 años es musulmana. París está ahora rodeada por una
anillo de barrios musulmanes. El nombre más común que se escucha llamar entre
los niños en muchas ciudades es: Mohammed.
En algunas de las
escuelas primarias de Ámsterdam ya ni se mencionan las granjas, porque hacerlo
significaría mencionar al cerdo, y eso sería un insulto para los musulmanes.
Muchas de las escuelas estatales en Bélgica y Dinamarca sirven solamente alimentos
“halal” a sus alumnos.
En la Ámsterdam que
alguna vez era tolerante, ahora a los gays se los castiga corporalmente de
parte de los musulmanes exclusivamente. Las mujeres que no son musulmanas deben
escuchar que se las llamen “putas, putas”. Las antenas satélites no apuntan
hacia las estaciones de TV, sino hacia las estaciones del país de origen.
En Francia a los maestros
de escuela se les recomienda no introducir autores que se puedan considerar
ofensivos para los musulmanes, incluyendo a Voltaire y Diderot; y lo mismo está
sucediendo cada vez con más fuerza respecto de Darwin. La historia del
holocausto ya no se puede enseñar porque los musulmanes se ofenden.
En Inglaterra, los
tribunales de la sharía han pasado a ser parte oficial del sistema legal británico.
Muchos barrios de Francia son ahora áreas por donde ninguna mujer puede caminar
sin cubrirse la cabeza. La semana pasada un hombre casi muere tras haber
recibido una feroz paliza por parte de musulmanes en Bruselas, porque lo vieron
beber durante el Ramadán.
Muchos judíos están
huyendo de Francia, en cantidades verdaderamente record, escapando de la peor
oleada de antisemitismo jamás vista desde la Segunda Guerra Mundial.
Actualmente es muy frecuente oír hablar francés en las calles de Tel Aviv y
Netanya, Israel. Les aseguro que podría seguir relatando historias como estas
durante horas y horas. Historias sobre la islamización.
Un total de 54 millones
de musulmanes viven ahora en Europa. La Universidad de San Diego ha calculado
recientemente que no menos del 25% de la población Europea será musulmana en
apenas los próximos 12 años a contar de ahora. Y Bernard Lewis pronostica que
habrá una mayoría musulmana para cuando finalice este siglo.
Pero éstas son nada más
que cifras. Y las cifras no serían una amenaza si los inmigrantes musulmanes
mostrasen que estarían dispuestos a integrarse adecuadamente con la sociedad
que los acoge. Pero apenas si dan muestras de desear tal cosa.
El Centro de
Investigaciones Religiosas informó que la mitad de los musulmanes franceses
consideran que su lealtad para con el Islam es mucho más importante que su
lealtad para con Francia. Un tercio de los franceses musulmanes NO rechazan los
ataques suicidas.
El Centro Británico por
la Cohesión Social informó que un tercio de los estudiantes británicos musulmanes
están a favor de la instauración del califato a nivel mundial. Los musulmanes
exigen lo que ellos llaman “respeto”. Y así es lo que nosotros les damos
nuestro respeto: Tenemos feriados nacionales musulmanes aprobados que ya se
vienen observando en nuestro propio país.
El Fiscal General de
nuestro país, que es una democracia cristiana, está dispuesto a aceptar la sharía
en los Países Bajos si se constata que hay una mayoría musulmana. Ya tenemos
miembros del Gabinete nacional que poseen pasaportes de Marruecos y Turquía.
Las exigencias musulmanas
están siendo apoyadas por comportamientos ilegales, que van desde delitos
menores y violencia indiscriminada, como por ejemplo la que se aplica contra
los conductores de ambulancias y de ómnibus, hasta huelgas y protestas menores.
En París se han
registrados hechos de este tipo en los suburbios de menores ingresos, llamados
“banlieus”. Personalmente yo me refiero a estos actores, denominándolos
“colonizadores”, porque eso es lo que son. No vienen para integrarse a nuestra
sociedad; vienen para que nuestra sociedad se integre a su Dar-al-Islam. Por lo
tanto, solo pueden ser calificados como “colonizadores”.
Mucha de esta violencia
callejera que les relato, está dirigida casi exclusivamente contra los no musulmanes,
y el objeto es forzar a que mucha gente abandone sus barrios, sus ciudades, sus
países. Es más, los musulmanes están dispuestos a todo como para que nadie los
ignore.
Lo segundo que Uds. deben
conocer es la importancia que tiene el profeta Muhammad. Su comportamiento es
un claro ejemplo para todos los musulmanes y en modo alguno podrá ser
criticado. Ahora bien, si Muhammad hubiese sido un hombre de paz, digamos como
Ghandi y la Madre Teresa –ambos aunados—no existiría ningún problema.
Pero, resulta ser que
Muhammad fue un jefe guerrero, asesino de masas, pedófilo, que tuvo muchas
esposas, todo al mismo tiempo. La tradición islámica nos relata cómo peleaba en
las batallas, de qué manera asesinaba a sus enemigos o ejecutaba a sus prisioneros
de guerra.
Fue Muhammad en persona
quien ejecutó a la tribu judía de Banu Qurayza. Su pensamiento es que: si es
bueno para el Islam, está todo bien. Y si es malo para el Islam, está todo mal.
No se dejen engañar con
eso de que el Islam es una religión. Seguro que tienen un dios y también un más
allá, y 72 vírgenes. Pero en su esencia
el islamismo es una ideología política.
Es un sistema que fija
reglas detalladas para la sociedad y la vida de cada individuo. El islamismo
pretende dictar leyes que rigen todos los aspectos de nuestras vidas. Islam
significa SUMISIÓN TOTAL.
El islamismo no es
compatible con la libertad y la democracia, porque su meta es solamente la sharía.
Si Uds. quieren comparar el islamismo con cualquier cosa, compárenlo con el
comunismo o el nacional-socialismo, que son todas ideologías totalitarias.
Ahora ya saben Uds. por
qué Winston Churchill cuando hablaba del Islam, se refería a ellos como “la
fuerza más retrograda en todo el mundo” y porqué comparaba el famoso libro “Mein
Kampf” con el Corán. El público en general ha aceptado de buen grado la
narrativa Palestina, y ve a Israel como el agresor. Yo personalmente he vivido
en este país y lo he visitado docenas de veces. Apoyo a Israel.
En primer lugar porque
representa la tierra-madre de los Judíos tras dos mil años de exilio hasta (e
incluyendo) Auschwitz, y en segundo lugar porque es una democracia, y en tercer
lugar porque Israel constituye nuestra
primera línea de defensa.
Este pequeño país situado
sobre una defectuosa línea divisoria del Yihad, frustra el avance territorial
del Islam. Israel está enfrentando las líneas de avance del Yihad, como
Kashmir, Kosovo, las Filipinas, el sur de Tailandia, Darfur en Sudan, Líbano y
Aceh en Indonesia. Para ellos Israel simplemente se les mete en su camino.
Igual que lo que sucedió con Berlín Occidental durante la Guerra Fría.
La guerra contra Israel NO es una guerra CONTRA Israel. Es la guerra
contra OCCIDENTE. Es un Yihad. Es muy simple: Israel es quien está recibiendo los golpes que en realidad están
dirigidos a todos nosotros. De no haber existido Israel, el imperialismo islámico
habría encontrado otros a quien inculpar y contra los cuales descargar todas
sus energías y deseos de conquista. Gracias a los padres israelíes que envían a
sus hijos al ejército y permanecen despiertos por las noches, padres que están
en Europa y en América pueden dormir bien y soñar, sin sentir el peligro que
los acecha.
Son muchos los que en
Europa sostienen que habría que abandonar Israel para poder repeler los
agravios que recibimos de parte de las minorías musulmanas.
Dios no lo permita, que
si Israel cayese, no le traería al mundo Occidental ningún consuelo o paz. Ni
tampoco significaría que nuestras minorías musulmanas modificarían
repentinamente su comportamiento o que aceptarían nuestros valores. Muy por el
contrario, si Israel dejase de existir
haría que las fuerzas del Islam se fortalecieran enormemente. Y, con toda
la razón a su favor, verían que la desaparición de Israel no sería otra cosa que
la prueba irrefutable de que el mundo Occidental es débil y está condenado.
El fin de Israel no significaría el fin de nuestros problemas con el islamismo,
sino apenas el comienzo. Significaría el comienzo de la batalla final por el
dominio del Mundo. Si ellos pueden conquistar Israel, podrán conquistar el
resto del mundo.
Muchos mal llamados
periodistas se animan a calificar cualquier y toda crítica del islamismo como
que proviene de “racistas” o “extremistas de la más rancia derecha”.
En mi país, Holanda, el
60%de la población ahora considera que la inmigración masiva de musulmanes
representa la política más equivocada que se haya instaurado desde la Segunda
Guerra Mundial. Y otro 60% de la población, considera que el Islam es la más
importante amenaza que enfrentamos.
Pero existe un peligro
mucho más grande aún que los ataques terroristas, y ello es el escenario de
EEUU como el último pueblo en pie. Podría suceder que las luces de Europa se
apaguen mucho antes de lo que nos podamos imaginar.
Una Europa Islámica significaría una Europa sin libertad y sin
democracia, un territorio desierto económicamente, una pesadilla intelectual, y
la pérdida del poder militar para América – por cuanto sus aliados se
convertirían en enemigos, enemigos con bombas atómicas. Con una Europa
Islámica, solo nos quedaría EEUU para preservar la herencia de Roma, Atenas y Jerusalén.
Estimados amigos, la
libertad es el más preciado bien que se nos ha legado. Mi generación nunca tuvo
que pelear por su libertad, nos fue ofrecida en bandeja de plata por gente que
peleó por ella y ofrendó su vida. En toda Europa, los cementerios Americanos
nos recuerdan de los jóvenes soldados que no pudieron volver a sus hogares, y a
quienes siempre recordamos agradecidos.
Mi generación no es la
dueña de esta libertad, apenas si somos sus custodios. Tan solo podemos
traspasarles esta libertad ganada con mucho sacrificio a los niños de Europa de
la misma manera que nos fuera entregada a nosotros. No podemos transar con
“mullahs” e “imams”. Las generaciones futuras jamás nos lo perdonarían.
En modo alguno podemos
despilfarrar nuestras libertades. Simplemente NO TENEMOS NINGÚN DERECHO DE
HACERLO.
Debemos tomar ya mismo
las decisiones necesarias para frenar esta estupidez islámica que pretende
destruir este mundo libre que tenemos ahora.
Ruego a todos Uds. se
tomen unos minutos para leer todo esto que he escrito. Y también les ruego lo
hagan llegar a todos sus conocidos, porque es tan, pero tan, importante.
MUCHAS GRACIAS.
Geert Wilders