04 de diciembre de 2011
En un ejercicio de
autoengaño, políticos y medios informativos occidentales insisten en llamarle
“islamistas moderados” a los religiosos que comienzan a controlar
democráticamente los países norteafricanos.
Islamista y moderado es
un oxímoron, un contradictio in terminis. Hay musulmanes moderados que son lo
contrario de los islamistas, adjetivo que se utiliza para calificar a los
fanáticos que ponen la religión como base de todo razonamiento, lo que los
convierte en poco razonables.
Prácticamente todos los
islamistas pertenecen a los Hermanos Musulmanes y/o sus ramas salafistas, y
ocultan temporalmente su intención de imponer la sharía como base legislativa.
“Moderados” que podemos
juzgar según las libertades que le otorguen a los disidentes e infieles.
Para ello planteémosles a
los líderes político-religiosos tunecino, egipcio o libio, y al nuevo dirigente
marroquí, Abdelilah Benkirán, vencedor islamista de las elecciones legislativas
de este domingo, cuestiones como las siguientes:
1.- ¿Debería ejecutarse a
quienes renieguen públicamente del islam, por ateos o porque cambien de
religión?
2.- ¿Es lícita la aplicación de la sharía,
emanada del Corán y los Hadizes, en la que está prevista la pena de muerte para
los musulmanes que rechazan el Corán, aunque no cometan otros delitos?
3.- ¿Permitirán la
difusión de ideas diferentes a las islámicas con intención o no de hacer
prosélitos con igual libertad que la que tiene el islam en los países
occidentales?
4.- Aparte de reclamar
Ceuta y Melilla como territorio marroquí, ¿consideran Al-Ándalus, especialmente
Andalucía, y las islas Canarias parte de la Umma, la comunidad de creyentes del
islam?
5.- ¿Creen que debe
reconquistarse a través de la jihad, primero pacífica, y si no es posible,
violentamente?
6.- ¿Qué tratamiento
darán a homosexuales y a mujeres acusadas de adulterio?
7.- ¿Cuánto vale una
mujer frente a un hombre?
8.- ¿Debe fomentarse
nuevamente la poligamia derogando las leyes que la limitaban bajo las
dictaduras?
La última pregunta señala
el principal motivo de la pobreza islámica desde el año 662: millones de niños
son constantemente abandonados por hombres que van multiplicándolos de mujer en
mujer.
La frecuente consanguineidad
provoca luego múltiples taras. Los dictadores eran terribles. Las fatwas de los
imanes serán peores.

Un buen test. Naturalmente las respuestas a estas preguntas ya las conocemos. El lobo con piel de cordero. Cada vez que oigo lo de islamistas moderados le cambio el islamistas por comunistas o nazis y ves claramente que eso no es posible.
ResponderSuprimirSaluditos.