Entre la tierra de Israel y la Diáspora. Presentación.
Es difícil hablar del
trabajo de uno mismo, y mucho más cuando es una obra breve y de divulgación,
una obra que tiene, por tanto, unos objetivos y unos contenidos más bien
humildes. Cualquier afirmación que haga seguro que resulta una injustificada
exageración.
A la hora de escribirla
he renunciado a la erudición típica de la literatura académica, en especial las
notas y referencias bibliográficas que tanto entorpecen la lectura. Está
dirigida a un público amplio, aunque no deja de ser una ingenuidad hablar de
público amplio en los tiempos que corren para el mercado editorial.
Este libro es una
reflexión sobre la historia judía. He intentado en él hacer una primera
síntesis de algunas de las ideas que me han ido surgiendo a lo largo de años de
docencia en la UGR y de seguir la actualidad en diarios y publicaciones
periódicas. Ediciones El Almendro me había pedido una historia general del pueblo
judío, un proyecto que se ha ido complicando con el tiempo y que espero
terminar en breve.
El libro tiene, por
tanto, más de ensayo que de obra propiamente histórica, lo que me ha dado una
libertad mayor que la que, por lo general, tiene un historiador; me refiero a
un historiador serio, por supuesto, no a los otros especímenes que saturan el
mercado con obras escritas sin rigor o sin escrúpulos. El mundo académico se ha
ido alejando de los lectores no especializados al menospreciar la literatura de
divulgación y al descuidar la componente literaria en beneficio de un supuesto
carácter científico. Georges Duby reivindicó al final de su vida una historia
que, sin dejar de ser rigurosa, fuera más literaria.
Un ensayo tiene sus
ventajas, y también sus inconvenientes: el lector dirá en qué proporción se
dividen los aciertos y los errores.
El pueblo judío es un
objeto de estudio apasionante. Básicamente, por dos razones que espero que
hayan quedado suficientemente resaltadas en el libro.
1. La identidad judía siempre es conflictiva.
Los judíos son, en
palabras de Cioran, un pueblo de solitarios. Si ser un hombre es un drama; ser
judío es otro. De modo que el judío tiene el privilegio, si se puede decir así,
de vivir dos veces la condición humana. Por otro lado, la identidad es una
prisión, de la que no les dejan escapar ni los de dentro ni los de fuera; los
primeros utilizando unos poderosos instrumentos con control social y los
segundos estigmatizándolos y persiguiéndolos.
Es muy difícil ser judío
(le-qabbel et ha-din = aceptar el destino), vivir como judío en un mundo
hostil. Y dejar de serlo, casi imposible.
En las páginas de este
libro recorremos las respuestas que los judíos, a lo largo de dos milenios de
historia, han ido dando al problema del Exilio y la Diáspora, y más
recientemente a la creación del Estado. La fundación de Israel no ha acabado
con los otros modelos o paradigmas, de manera que hoy en día Galut, Diáspora y
Estado coexisten, se relacionan y chocan entre ellos.
Muchas veces se presenta
la creación de Israel como el final del camino, como el fin de una historia que
ya, por fin, tiene sentido. Sin embargo, la historia continúa, como titulaba
Josep Fontana una obra en contestación a la popular tesis del Fin de la
Historia de Francis Fukuyama.
2. El mundo judío es un microcosmos.
Hay una gran diversidad
de culturas tradicionales, corrientes y situaciones. Para ilustrarlas he
recogido algunos de los personajes de la literatura, el cómic y el cine.
La historia judía es un
pequeño teatro del mundo. Su diversidad nos permite apreciar una gran cantidad
de fenómenos, que se pueden aplicar al mundo actual. El historiador o estudioso
del pueblo judío se sitúa en un extraordinario observatorio para interpretar
los problemas del mundo actual, un mundo en transformación en el que todos nos
podremos ver reflejados, en mayor o menor medida, en el mito del Judío Errante:
emigrantes, refugiados, culturas de acogida, etc.
Para finalizar, creo que no hay experiencia más rica que la de poder ver con la mirada del otro. El periodista y escritor israelí David Grossman hablaba en uno de sus artículos de opinión sobre la necesidad esa manera de ver las cosas para lograr el acercamiento de las partes en conflicto en Oriente Próximo.
Puesto a ser ambicioso, y
quizás un poco pedante, invito a los lectores a que tengan la curiosidad de
mirar con otros ojos.
Una invitación a los
lectores no judíos para que revisen el pasado desde el punto de vista de los
judíos, ya que los miembros de las naciones cristianas europeas estamos
acostumbrados a que la Historia acabe bien, que nos sonría. No solemos reparar
en las víctimas del progreso. Esa especial sensibilidad para apreciar el lado
oscuro del progreso ha sido una de las aportaciones fundamentales del pensamiento
judío, como ha afirmado en numerosas ocasiones el filósofo Reyes Mate.
Por otro lado, también
hago la misma invitación al lector judío. Espero que mis opiniones no las
atribuyan a prejuicios (u otros motivos oscuros e inconfesables), y me concedan
el beneficio de la duda. En la historia de España, hemos tenido la suerte de
enriquecernos con las aportaciones de grandes hispanistas (ingleses,
americanos, franceses, etc.). El victimismo es un recurso demasiado utilizado
para descalificar las miradas exteriores, en especial cuando son críticas.
Victimismo, autocomplacencia y pensar que el mal siempre viene de fuera son,
como decía Daniel Innerarity, característicos de cierto tipo de estudios en los
que el estudioso y su objeto de estudio se confunden: estudios de la mujer,
queer studies, estudios judíos, etc.
Espero, en fin, que sea
interesante y provechoso.
Autor: José R. Ayaso
Ediciones El Almendro
ISBN: 9788480051538
Fecha de publicación:
2010-03-30
Páginas: 238
Dimensiones: 210 X 130
Precio: 17.00€
Puede adquirirse aqui: http://elalmendro.org/product_info.php?products_id=204

Un libro interesante sin duda.
ResponderSuprimirSaluditos.