León Prus
Porisrael.org
29 de noviembre de 2011
Desde su aparición sobre
la corteza terrestre, el pueblo judío ha servido como un comodín invertido para
el mundo. Invertido por cuanto el comodín - que es una carta o una pieza, según
el juego en el que se lo utiliza - sirve para potenciar un ataque, en la política sirve como chivo emisario para
justificar falencias.
No sería demasiado
fantasioso afirmar que si los judíos no hubieran existido por ellos mismos
alguien los hubiera inventado. Porque son multiuso. Sirven para todo. Sirven
para hacer historia, para proveer dioses y para crear estados en los que se
puede echar toda la mierda que produce la humanidad y, además, los que hay que
eliminar porque son “extremadamente peligrosos”.
¿Qué es lo que realmente
aterroriza a los antijudíos? Porque hasta ahora, todos los “sambenitos” que les
han sido colgados son difusos o malintencionados. Se acusa a los judíos de ser
deicidas. O sea asesinos de dioses. ¿Qué dioses han asesinado los judíos?
Cristo fue muerto por los romanos. No por los judíos. ¿Instigados por los
judíos? ¿Cómo es que una potencia como Roma se dejó llevar por la acusación de
uno de sus pueblos sojuzgados si no fue porque ellos mismos veían en Jesús un
peligro para su propia dominación? Sin embargo, la Iglesia Cristiana santificó
a Roma y demonizó a los judíos.
¿De qué maldades no han
sido acusados los judíos? Formas de ser que se consideran normales en cualquier
grupo social, se potencian como maldades cuando se encarnan en los judíos.
Y una última paradoja. El
pueblo que le dio la vida a Jesucristo ha sido diezmado, violado, asesinado y
vituperado como ningún otro pueblo lo fue. Mientras que el pueblo que lo
asesinó, es hoy el pueblo de Cristo y el que alberga la máxima autoridad del cristianismo.
¡Cosas vederes Sancho!
Fuente y difusión: www.porisrael.org

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