miércoles, 6 de abril de 2011

Cervantes, judío converso

El legado judío en nuestro país ha sido borrado hasta extremos absurdos. Por ejemplo, la historia de la literatura oculta que Luis Vives, Antonio de Nebrija, Jorge de Montemayor, Fray Luis de León, Juan de la Cruz, Teresa de Jesús, Vélez de Guevara, Tirso de Molina, Luis de Góngora, Fernando de Rojas, Francisco Delicado, Mateo Alemán o el propio Miguel de Cervantes, eran descendientes de judíos. Hay muchos más.

El origen converso de Cervantes ya lo defendió Américo Castro. Por mi cuenta, añado aquí algunos argumentos para los más escépticos:

En primer lugar, su apellido.

Adoptar el nombre del lugar de procedencia es algo muy común, y más entre conversos. Ahí están todos los Toledo y Toledano. Cuando ese apellido no levanta sospechas, se mantiene; cuando sí, se cambia por otro que camufle el origen judío y, a ser posible, haga a su portador descendiente de nobles o cristianos viejos. El cambio o la diversidad de apellidos es un indicio bastante fiable del origen hebreo.

Hay dos pueblecitos que llevan ese nombre, uno perdido en los Ancares (hoy Lugo), y otro en Sanabria (hoy Zamora). Ambos están en lo que siempre se llamó “los Montes de León”, de donde dice explícitamente Cervantes que “proviene su linaje”. El nombre alude a la abundancia de ciervos y corzos (todavía hoy es así). En ambos pueblos, además, se da el otro apellido, Saavedra. En el Cervantes ancarés hay incluso una casa-palacio de los Saavedra. El escudo nobiliario de este palacio se encuentra hoy en la Calle del Agua de Villafranca del Bierzo, la calle principal de la antigua judería. Yo he visto este apellido en varias tumbas antiguas del cementerio villafranquino.

Hay muchas pequeñas aldeas de esta zona, cercana a la raya de Portugal, donde sabemos que se refugiaron los conversos después del decreto de expulsión de 1492. No muy lejos, en el corazón de los Ancares leoneses, está Guímera, un pueblo entero de conversos dedicados al comercio ambulante. (Guímera proviene de Guemerá, uno de los libros básicos del judaísmo).

Pero hay otros muchos indicios.

Don Quijote nunca afirma, en contra de lo que hace Sancho, que él es cristiano viejo, sino sólo cristiano. Nunca come cerdo, salvo “duelos y quebrantos los sábados”. Este plato, tan extrañamente llamado, se compone de “huevos con tocino y chorizo”, pero ¿por qué llamarlo “duelos y quebrantos” y comerlo, precisamente los sábados? “Duelos y quebrantos” para los conversos, por quebrantar la ley que prohíbe comer cerdo, y en sabbat, día de descanso y oración. Era una forma obligada de demostrar que no se era “judaizante”. No hay otra forma de explicar este nombre.

La olla que come don Quijote todos los días (o sea, el cocido), además, tiene “algo más de vaca que de carnero”; tampoco aparece aquí el cerdo, curiosamente, en contra de lo que era habitual.

Cervantes muestra conocer bien el Antiguo Testamento, al que cita varias veces, pero no al Nuevo. En todo el Quijote sólo aparece una iglesia, y con ella “se topan” él y Sancho “de noche”. Dice también que la lengua hebrea es superior a la árabe [1]. Atribuye la autoría a Cide Hamete Benengeli, por si acaso. Su padre era cirujano, profesión de judíos. Él mismo fue recaudador de impuestos y se dedicó a no se sabe qué negocios, pero el caso es que fue excomulgado dos veces y dos veces estuvo en prisión.

Al comienzo de El Quijote habla de “un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”. “Lugar” es sinónimo de “aldea pequeña” y el “no quiero acordarme” es un acto voluntario, no olvido. ¿Por qué no quiere “acordarse” de su lugar de origen? Hay quien dice, exageradamente, que eso de “la Mancha” encubre “la mancha de los judíos”, o sea, el deicidio, acusación que tanto arraigó en la imaginación popular y que ha llegado intacta hasta hoy.

Un último dato: la supuesta partida de nacimiento de Alcalá de Henares. Este documento apareció a mediados del siglo XVIII, y es una partida de bautismo de “Juan Carbantas Cortinas”, a suyo margen se ha puesto, con mano distinta, “Miguel”. Demasiado sospechoso. Había que darle un lugar de nacimiento digno a quien se había convertido, tres siglos después, en el más importante escritor español. Judeo-español, hay que precisar, de origen converso, posiblemente nacido en una aldea perdida en los intrincados Montes de León.

Santiago Trancón

NOTA

[1] El autor del artículo se refiere al siguiente párrafo de la primera parte, capítulo nueve, de El Quijote: «Estando yo un día en el Alcalá de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y, como yo soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación, tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía, y vile con caracteres que conocí ser arábigos. Y, puesto que, aunque los conocía, no los sabía leer, anduve mirando si parecía por allí algún morisco aljamiado que los leyese; y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues, aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua, le hallara. En fin, la suerte me deparó uno, que, diciéndole mi deseo y poniéndole el libro en las manos, le abrió por medio, y, leyendo un poco en él, se comenzó a reír». [J.J.A.]

* * *

Claves judías de Cervantes

Los estudios de los últimos años sobre Cervantes y su obra están sacando a la luz nuevos datos. Estos datos apuntan al origen judío de Cervantes, y las claves que dejó sobre este hecho en El Quijote y otras obras suyas.

Su nombre completo era Miguel de Cervantes Saavedra. Se afirma que nació en Alcalá de Henares, pues hay una partida de bautismo que se le atribuye. Pero dicha partida de bautismo no está libre de polémica. Se dice que no corresponde a Miguel de Cervantes Saavedra. Además, en la genealogía que acompaña a esa partida de bautismo no aparece un Saavedra por ningún lado. Por esos motivos hay quien afirma que esa partida de bautismo ha sido manipulada. También dicen que su obra muestra que nació en otro lugar, y que Cervantes hace una ocultación activa de su lugar de origen (esto último lo hizo igualmente Cristóbal Colón). Puede que los Saavedra tuvieran origen judío. Esto explicaría que aunque Cervantes naciera efectivamente en Alcalá de Henares, sus datos se hubieran manipulado para ocultar su origen judío. O que, si nació en otro lugar, se buscara unos datos más favorables.

Pero de lo que no hay duda, es de que en El Quijote dejó claves que señalan a su origen judío. Una se encuentra al comienzo de El Quijote. Cuando el ingenioso hidalgo hace su primera salida, llega a una venta el viernes por la tarde. El viernes por la tarde es para los judíos el inicio del shabat (sábado), el día de reposo. Luego le sirven pescado para cenar, como tenían por costumbre los judíos ese día. Después es armado caballero en la venta.

También se dice que La Mancha, en sentido figurado, es el lugar de los manchados, los que no tenían sangre de cristianos viejos. Es decir, los de ascendencia judía, como Cervantes. Hay que recordar a este respecto el entremés El retablo de las maravillas. En esta obra Cervantes hace una crítica de la obsesión por la limpieza de sangre. Pues el argumento gira en torno a un retablo que solamente podían ver los limpios de sangre, los que no tuvieran origen judío. Pero, como en el cuento de Andersen El traje nuevo del emperador, todo es un engaño para sacar dinero. El temor a quedar en evidencia hace que los espectadores sigan el engaño. Cervantes usa el humor para ridiculizar los prejuicios de su época.

Volviendo a El Quijote, los que conocemos la Biblia advertimos las citas y alusiones a ella que contiene. Pero estudios recientes de autores versados en otros conocimientos han encontrado más cosas. Afirman que El Quijote revela que su autor tenía conocimiento de la cábala o era de ascendencia hebrea. También, que en esta y otras obras suyas hay alusiones a saberes ocultos de su época, como el libro llamado El Zohar.

Según algunas interpretaciones, Don Quijote, en vez de loco, estaría poseído. Pues, igual que un poseso, arremete muchas veces contra lo sagrado y hace llamamientos paganos. De acuerdo a esta interpretación, el camino de Don Quijote podría ser un proceso de exorcismo. El ingenioso hidalgo recorre un largo camino en el que va siendo exorcizado hasta llegar de nuevo a Dios.

Loco o poseso, parece una interpretación plausible, a la vista del conocimiento de la Biblia de Cervantes. Se debe recordar que Don Quijote afirma que el hombre de este mundo no es capaz de ver la verdadera realidad. Dice que está encantado, embrujado, y toda su lucha es por desencantarlo. Es como un eco del hombre natural que no es capaz de percibir las cosas espirituales (1 Corintios 2:14-16).

Sobre los conocimientos ocultos de Cervantes, era algo muy común en su época, a pesar de las prohibiciones. Y, dado su origen hebreo, es normal que aludiera a la cábala. Como tantos otros de origen judío converso, luchó por hacerse un lugar a pesar de los prejuicios de su época, y la historia acabó por ponerlo en su sitio.

Tuvo una vida y una obra literaria complejas, que pueden ser abordadas desde diferentes ángulos. Pero parece que lo más importante para él fue poder llegar al fin a Dios, como el ingenioso hidalgo.

Mª Auxiliadora Pacheco Morente

2 comentarios:

  1. Vale la pena profundizar este articulo.Despues de todo Jesus era Judio de Padre y Madre.

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  2. Podria muy bien ser que el término "duelos", por los huevos duros que el Quijote llama "duelos y quebrantos",le recuerde el huevo duro que la familia judia en duelo come después del entierro del familiar.

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